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Clasificación de los trapos

Clasificación de los trapos


El papel realizado tradicionalmente en los países europeos tiene como materia prima la celulosa procedente de los trapos usados. Éstos eran recogidos por los traperos, que los intercambian por otras mercancías. Los trapos más idóneos eran los de lino y cáñamo de color blanco que se utilizaban para elaborar la pasta de papel de calidad superior.


La clasificación de los trapos viejos era realizada por trabajadores, normalmente mujeres emparentadas con los obreros del molino, llamadas escogedoras o apartadoras. Podían trabajar sentadas en un banco por parejas. Llevaban en la cintura un grueso cartón forrado con lienzo fuerte que descansaba sobre sus rodillas sobre el que, con un cuchillo largo y afilado, descosían y cortaban costuras y dobladillos, eliminaban botones y limpiaban suciedades adheridas.


Su función principal era clasificar los trapos por su composición y calidad, que eran destinados a producir las tres clases o suertes del papel para escribir: los finos y blancos, para el papel de primera calidad; medianos o entrefinos, y ordinarios. Los dobladillos, cortes y tejidos no apropiados como las seda se descartaban y tiraban al suelo para ser eliminados o producir papel de envueltas o estraza.