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Satinado del papel

Satinado del papel


No todo el papel producido por el molino pasa por el bruñido a mano, sino que el papel de marca mayor se alisa con el mallo o mazo de satinar, mientras que el destinado a la imprenta se prensa con mayor presión y no se encola.


El martinete que se utiliza para satinar está movido, como los mazos del molino, por una rueda hidráulica que golpea de forma repetida una plancha de hierro o yunque. Esta placa está amortiguada por un tablón de madera en su parte inferior y embutido todo ello en la tierra, de tal forma que el obrero que trabaja con el mallo, lo hace metido en un pozo situado delante del yunque.


Este trabajador coloca varios cuadernillos de pliegos que va girando y desplazando a cada golpe del mazo hasta que ha cubierto toda la superficie del papel. Tras ello, pasa el cuadernillo inferior arriba del todo para repetir la operación hasta que todos los cuadernillos están satinados.


Este reiterativo, ensordecedor y peligroso trabajo daba un satinado de calidad, pero nunca como el bruñido manual, pudiendo debilitar el papel e incluso marcarlo si no se había hecho adecuadamente. Por ello, la utilización de la calandria o satinadora fue un gran avance.


La calandria es una máquina formada por un fuerte armazón, similar al de las prensas, que sostiene dos rodillos metálicos superpuestos que giran ayudados por una rueda dentada de fuerza manual, hidráulica y, más tarde, mecánica. Entre los rodillos, cuya distancia debe poder variarse, es por donde se desliza el papel.


La calandria se puede utilizar de dos formas: una simplemente alisa y elimina las arrugas al hacer pasar por los rodillos, sin demasiada presión, varias manos de papel entre también varios cartones o planchas de metal. Para satinar, se realiza el mismo procedimiento pero con mayor presión y se repiten las pasadas hasta conseguir que el papel sea más compacto y suave.