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El esguinzado y el pudridero

El esguinzado y el pudridero


Tras la clasificación de los trapos se procede a su corte en finas tiras o esguinzado, visible a la izquierda del grabado.


El corte de los trapos en pequeños pedazos lo realiza normalmente un aprendiz, aunque ocasionalmente lo podía hacer el gobernador o primer oficial, según de La Lande, en los molinos franceses como los de Auvernia.


Se realiza con un cuchillo u hoja de hierro anclado al banco o cajón donde se acumula el trapo cortado. Este cuchillo es el esguince.


Una vez cortados, al ser trapos viejos, era necesario limpiarlos y eliminar el polvo y la suciedad por medios variados, normalmente sacudirlos con máquinas como el diablo. Rara vez se lavaban, aunque sí se realizaba esta operación en otros países.


El esguinzado era necesario para facilitar el macerado en el pudridero, que podemos observar a la derecha de la imagen.


En el pudridero los hilos que componen la trama y urdimbre de las telas y las propias fibras de los tejidos se ablandan para facilitar el desgarramiento y trituración del trapo. El objetivo era reducir las fibras a pulpa de celulosa e impedir que los trapos se enredaran con los clavos de los mazos.


El pudridero se suele situar en lugares semisubterráneos para tener una temperatura estable y debe tener acceso sencillo a agua para la pila. Para facilitar o mejorar el proceso de maceración del trapo se podía añadir al agua cal o cenizas, que hacían la función de la lejía. Normalmente esta operación duraba un mínimo de veinte días, aunque dependía de la estación del año y de la calidad del trapo.