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Despiece del molino de mazos y sus pilas

Despiece del molino de mazos y sus pilas


Los mazos del molino y sus pilas son parte esencial dentro de la producción del papel. En la parte superior del grabado vemos las partes del mazo, que no deja de ser un madero no muy largo denominado mango o telera.


En la zona de la cabeza, la parte en contacto con los álabes que lo levantan se refuerza con una placa de hierro o espolón con su virola para evitar que el mazo reviente.


La cabeza tiene diferentes remates según la función que tengan en la pila. Serán de hierro puntiagudos y cortantes en las pilas de deshacer, de hierro con cabeza roma en las pilas de afinar y de piezas de madera para la de florear o desleír.


El pie del mazo está anclado a la gripa delantera que, mediante un eje o pasador, le permite bascular. Cuando se necesita que los mazos no trabajen, se sujetan mediante los ganchos que tiene la gripa delantera. Se le puede añadir una cuña para mantener el mazo levantado, aunque esta pieza se usaba sobre todo en el mazo de satinar el papel.


La gripa trasera o contragripa, a la izquierda del grabado, soporta las cabezas de los mazos, los mantiene rectos e impide que se ladeen o tropiecen.


El grabado se completa en su zona central con varias vistas de la pila, que en tiempos de La Lande eran de madera, pero posteriormente se usaron de piedra. Las pilas, con el fin de soportar el golpe continuado de las cabezas de los mazos, tenían en su fondo una plancha de hierro que podía estar sujeta a un tablón de madera que funcionaba como amortiguación, llamado henchimiento. Como el aporte de agua a las pilas era imprescindible, las pilas debían tener aliviaderos por los que salía el agua. En ellos se disponía un bastidor o coladero con tres aberturas con cerdas para evitar que se salieran las fibras de los trapos.